En la masoneria operativa, se denominaba plancha a cualquier trazado o trabajo, que impreso en papel, tela o barro, sirviera al masón para, no solo trabajar y hacerse una idea de lo que después sería trasvasado a la piedra, sino también para ayudar a sus maestros mayores a discutir la idea y a los aprendices a saber como realizar la obra, una vez discutida.

Tal vez encontremos en las piramides y a través de los jeroglificos la explicación de una autentica plancha. Esta decía a los obreros como hacer su trabajo, al igual que un comic ilustra, hoy en día a las personas que no saben leer y que fijándose en los dibujos, entienden la historia o lo que se les pide.

     En la masoneria especulativa de hoy, todo trabajo masónico, comienza con una plancha; tan solo que hoy, se realiza en papel y se discute en el taller o logia. Enriqueciendo a todos y a cada uno, por el trabajo en común.

     En todo caso no depende de la perfección de cada piedra, sino de la perfección con la que cada piedra se inserta en el muro. Por tanto la masoneria no es solo pulir la piedra de cada uno, sino también atender a la obra en general a fin de que la misma obra no se pierda. Porque a pesar de que cada piedra sea perfecta, puede no ajustarse al muro. Cada masón que me lea sabrá sin duda a que me refiero e incluso puede que quien no lo sea también. Es un trabajo en equipo. Por eso la masoneria no es un grupo, sino que se convierte por propia voluntad en un equipo, que busca como fin utópico. La perfección.

 

Expongo aquí en este apartado algunas de las planchas leidas, como trabajo de algunos hermanos y como no podia ser menos, sirva como entrante este poema de Victor Hugo:

Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie. 
 

 


 Leed pues y entended, que cada plancha tan solo es el reflejo del ser que la hizo y pretendió expresarse desde su construcción personal (En ese momento)....Nada se ha cambiado, ni comas ni puntos. Están tal cual fueron escritas. No se juzge por tanto la ortografia, caligrafia, o normas gramaticales. Júzgese tan solo el sentimiento y la ilusión de los aprendices masones que las escriben y que dieron lugar a profundas reflexiones en la cámara donde se reune como diria Voltaire: "El soberano"